niñomalo•´●*


Dafne
Julio 22, 2008, 3:38 pm
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A menudo pienso en Dafne.

Dafne y su mirada errabunda. Dafne y su entrañable plática. Dafne y sus pequeñas tetillas cosidas a la ropa. Dafne, Dafne, Dafne.

La recuerdo con ese aire neo-hippie que tanto proliferó en la década pasada. Los noventa fueron testigos del auge de toda una generación de lo más prometedora. Mucho, muy mucho prometedora. Gente siempre dispuesta para la buena acción del día.

Dafne era de aquel tipo de peña rara. Se montaba unas movidas de lo más flipantes. Yo creo que de veras llegó a pensarse sumamente especial; ya sabéis, especialísima al punto de soñar que estaba destinada a cambiar el rumbo de las cosas, a retorcerlas heroicamente como si se tratase de una nueva reencarnación del Che.

Joder, yo sólo podía mirarla boquiabierto cuando hablaba de todo aquello. Que si los delfines, que si la tala amazónica, que si el agujero de ozono (¿a quién coño le importaría el potorro de una japonesa?). Bueno, lo cierto es que yo me enteraba de más bien poco. Por no decir de nada, o de casi nada.

Yo sólo quería follármela.

Con todas mis ganas, con todas mis putas fuerzas. Follármela. A lo bestia, moderadamente, con suma suavidad. Como fuera. La imaginaba comiéndome la polla en la esquina de un ruinoso cuarto del Ateneo. Me imaginaba sobándole el coño por detrás mientras chupaba sus tetillas. No sé, vivía en una especie de sueño incandescente a su lado. Y así mucho tiempo.

No recuerdo exactamente cuando se enrolló con el tío aquel que tenía tanta pasta. No fue un cambio radical, supongo, o al menos yo no lo percibí así. Fue algo paulatino. Lento pero seguro. Poco a poco, dejó de venir al local. La fui viendo cada vez menos y con cada vez con más espacio de tiempo entre ocasión y ocasión. Lo mismo yo que el resto de inútiles que andábamos por allí.

Creo que alguien me dijo hace unos días que se casó hará un par de meses. Con el tipo aquel, por supuesto, el de la mucha pasta. Que se marchó a otra ciudad a tomar por culo, lejos de la hostia, con la firme convicción de no volver nunca.

Esta mañana me levanté pensando en ella. Tenía un culo verdaderamente bonito. Ni delgado ni gordo: en el punto justo. La de veces que perdí la cabeza siguiendo aquel vaivén de nalgas encajadas en mallas viejas.

Me masturbé y me corrí como si tuviése cántaros y cántaros de esperma en vez de cojones.

Después me duché, me bebí un vaso de zumo y me marché al trabajo.






tú y los pájaros
Mayo 21, 2008, 1:36 pm
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imagino que los pájaros
deben
recordar a menudo
tiempos mejores

tiempos
al filo de las cornisas
en los que esperar descalzos no fuese
como añorar el Sol
cuando se postra

así creo que me recuerdas
o así lo intuyo
tal vez
mientras hundes los ojos

yo prefiero revivirte en aquellas mañanas quietas
cuando venías a buscarme para perdernos
y encontrarnos
y giraba
alrededor nuestro el mundo
como un viejo
vinilo
mohoso

hubo tiempos mejores
tal vez

mas no para mí

no
para mí






otra más
Mayo 20, 2008, 10:21 pm
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—Buenas noches.
—Buenas.
—Permiso de conducir y documentación
del vehículo.

Rebusco en la guantera y maldigo
por lo bajo.

Saco el carné y se lo doy junto a todo
lo demás.

El muy hijo de puta examina
cada milímetro impreso
como si fuese a sacar petróleo,
diamantes
o algún boleto del euromillón
premiado con una playa caribeña en propiedad.

—¿Sabe que el recibo de su seguro
caducó hace un mes?

Mi compadre hace esfuerzos para no descojonarse,
lo sé porque contiene su risilla
de Pulgoso.

—Los de la aseguradora siempre me mandan el recibo con retraso —le digo—, pero el coche circula con todo el papeleo al día. Puede comprobarlo si quiere.

El picoleto se queda como esperando una disculpa
que por supuesto nunca llega.

—Voy a proceder a sancionarle por infracción al artículo blablablá

Pienso en lo muy a gusto que debió quedar su puta madre
habiéndole perdido de vista
por fin.

“¡Que seas muy feliz, hijo mío! Muá, muá.”

Después, el mamón de mierda
se despide muy cortésmente,
nos indica que podemos
reanudar la marcha
y acto seguido desaparece de mi memoria,
a la par que de mi retrovisor.

Veinte kilómetros más adelante, paramos a la altura de Talavera.

Voy hasta el maletero y cojo mi pequeño
cetro de la suerte.
Mi compadre agarra piedras del terraplén.
Nos ceñimos bien las capuchas aunque no llueva.

Y el segundo radar del tramo
Mérida-Badajoz
paga todos los platos rotos

esa noche.






esperar
Mayo 17, 2008, 2:03 pm
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Podría resumirse que la vida es esperar.

Esperar, esperar, esperar.

Cuando eres un crío esperas ansiosamente que llegue la hora de volverte mayor.

Cuando por fin eres mayor, esperas disfrutar de todo lo que te fue negado al ser pequeño.

Y cuando ya has sido mayor durante mucho tiempo, nostálgico y cansado, esperas volverte pequeño de nuevo.

O en el mejor de los casos (adorables excepciones), que todo se acabe pronto.

Casi sin darnos cuenta, esperamos gran parte del día. Esperamos, por ejemplo, que termine la jornada de trabajo (lo antes posible). Esperamos que llegue raudo el instante de sentarse a comer cuando tenemos hambre. Esperamos que la mujer saque de una puta vez la colada, quizá porque nos apetece usar unos determinados pantalones. O que la niña termine de tragarse House para ver la combinación ganadora de la Primitiva.

Esperamos que no llueva mañana, porque los días grises nos deprimen. Ni tampoco el Sábado que viene, pues tenemos un emocionantísimo concurso de pesca con los colegas del club. Hasta esperamos que le vaya todo bien al vecino, que ha de pasar por quirófano porque se le complicó el asunto de las hemorroides.

Esperamos, esperamos, esperamos.

La vida es una continua espera.

Y yo, como tú, también espero. Sentado frente a un lienzo de cristal líquido, alimentando un poco más mi cáncer de pulmón del mañana.

Del mañana que, curiosamente, también me espera a mí.

Aguardo sentado en este vórtice de esperas inconclusas.

Aunque no sabría decirte muy bien qué.






si no lo hacen con lo de siempre…
Mayo 12, 2008, 1:07 pm
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Acabarán jodiéndonos con alguna otra cosa,
ignorantes tahúres de lo vacuo y lo mediocre
mientras sigan cayendo las estrellas
y callando las bocazas
que deberían gritar
gritar, gritar
todo dará lo mismo, como hoy,
al pulso de gatos furiosos
que pelean por contenedores de basura
centímetros de migajas
en noches frías iguales a ésta,
en infértiles junglas iguales a ésta
donde las esposas dormirán cálidas junto a sus esposos
allá en las copas de los árboles

yo seguiré reptando por las entrañas del mundo
como los gusanos entre la tierra
húmeda, abocado al fin
esperando el fin
no más que tú, hijo de puta
que también observas y callas
al leer esto
mañana será otro día
quizás algo más tarde
que ahora mismo
a la misma hora.






una puta mentira
Abril 24, 2008, 6:15 pm
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Hay algo dentro de mí

algo, no sé qué es, que no funciona
como debiera

algo que me hace pensar cosas extrañas
o cosas
que la gente encontraría extrañas
si me diera por contarlas

en mitad de docenas, centenares
de intrascendentes conversaciones
que mantenemos al cabo del día

la gente habla sin parar

hablan
hablan
y hablan

pareciera que permanecen el resto
de sus inútiles vidas
en el más absoluto y rutinario de los mutismos

aguardando el instante liberador
del coloquio social

—un Chevrolet por 15.000
costando realmente 20.000

—no han puesto bidé en los aseos
de los pisos (hijos de puta)

—me ha llegado el borrador de la renta

—el maromo de Cristina es un chaval encantador

eso aquí, más de lo mismo en
la mesa de al lado

y en la de más allá,
y en la siguiente a la de más allá
mientras yo pienso en una Beretta apuntando
directamente a la cabeza de Ana Rosa Quintana,
o en viejas tazas de café, o en tenedores

tal vez en las noches de verano
al arrullo de los grillos

y Whitney Houston poniéndose de farlopa hasta las cejas

Whitman podrá escribir unos versos preciosos
pero son una puta mentira

como casi todo
como prácticamente todo:

una puta mentira.






inelegible
Abril 24, 2008, 1:34 pm
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Si hubiese podido elegir, habría elegido no nacer.

Nacer es el acto más obligatorio que existe. Nadie te pregunta si estás dispuesto o no. Nadie te avisa de cómo demonios será esto a medida que avances. Nadie te explica las ventajas y los inconvenientes que tiene el hecho de la existencia por sí misma.

Existes, y punto. Un buen día eres consciente de que te han sacado de la Nada sin nada más que añadir. Sin tener siquiera el detalle de pedirte permiso.

Por eso nacemos ya esclavos. Malditos, renqueantes, enfermos. Temerosos y enfadados. Sometidos al capricho de leyes que se nos escapan.

Porque no podemos elegir.